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sábado, junio 09, 2012

Simpático, el día del Papa


08/23/2011 

La jornada del Papa

  
Benedicto XVI
EL PAPA BENEDICTO XVI
ANDREA TORNIELLICIUDAD DEL VATICANO
La jornada de Benedicto XVI en el Vaticano empieza a partir de las seis, cuando el Papa se levanta. Hacia las 6.50 Ratzinger sale de su habitación y recorre los casi veinte metros de distancia que separan su habitación de la capilla.
Cuando entra en la capilla, el Papa se detiene algunos instantes para rezar, apoya sus gafas sobre el altar y se dirige a la pequeña sacristía para vestirse con los paramentos litúrgicos. En ese instante, los dos secretarios, el alemán Georg Gänswein y el maltés Alfred Xuereb, ya están listos para la celebración de la misa. Participan en el rito Loredana, Carmela, Cristina y Rossella, las memores Domini de Comunión y Liberación que asisten al Papa en la vida cotidiana. También está presente el ayudante de cámara, Paolo Gabriele. Una vez terminada la misa, Benedicto XVI se queda en la capilla para recitar el Breviario. El desayuno se sirve en el comedor a las ocho. Ratzinger, toma un café con leche, pan, mantequilla y mermelada; alguna vez se concede un dulce – bollos o galletas – obsequiados por alguno de sus visitantes. Una vez terminado el desayuno el Papa se retira a su habitación. Hacia las 9.00, normalmente, entra en su despacho privado, adyacente a su habitación, dónde hay un escritorio y una librería: es la misma sala desde donde se asoma el domingo para recitar el Ángelus. Benedicto XVI inicia su jornada de trabajo, se reúne con otra laica consagrada, del movimiento Schoenstatt, la señorita Birgit, mecanógrafa que descifra mejor que nadie su menuda caligrafía. Después de ella, entra en el despacho don Georg Gänswein, para tratar la agenda del día y organizar el trabajo. El trabajo del Pontífice prosigue hasta las 11, cuando inician las audiencias. Benedicto XVI baja al piso inferior, en el apartamento de representación. Allí recibe a los Obispos, jefes de Estado y grupos de fieles.
Después de las audiencias, el Papa, junto con sus secretarios y el ayudante de cámara, sube al piso superior, a su apartamento privado. Se sirve la comida a las 13.15. Si no hay invitados, lo acompañan los secretarios y las memores, mientras que el ayudante de cámara sirve la comida. Antes de las 14 se levantan de la mesa. Benedicto XVI y sus secretarios dan un breve paseo por el jardín pénsil que hizo construir Pablo VI sobre el techo del palacio apostólico. Por la tarde, Ratzinger baja a los jardines vaticanos para recitar el Rosario, deteniéndose ante la reproducción de la gruta de Lourdes. Más tarde, hacia las 18, tienen lugar las llamadas “audiencias de tabla”, es decir, audiencias regulares para algunos de los colaboradores más estrechos, como el cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone. Después dedica un largo tiempo a la oración: y es en este momento que el Papa, arrodillado en el reclinatorio de su capilla privada, se dirige a Dios según las intenciones o las súplicas de parte de los fieles.
La cena se sirve a las 19.30. A las 20 en punto, el Papa y sus familiares se trasladan al salón adyacente, con poltronas verdes, y ven las noticias del Tg1. A las 20 en punto, el Papa da un breve paseo, si es posible, por el jardín pénsil; si no, por el interior del apartamento. A las 21 saluda a todos y se retira, siguiendo su trabajo durante una hora o dos en su biblioteca, antes de acostarse.
De los cuatro “ángeles de la guarda” del Papa Ratzinger, las memores, Loredana es la responsable de la espaciosa cocina pontificia, que fue renovada en el verano de 2005 con muebles de color metálico y repisas grises. Sobre la gran mesa de mármol se elaboran los platos servidos cotidianamente al Pontífice y a sus eventuales invitados. Loredana se encarga de la compra y mantiene el contacto con el supermercado vaticano, además de seleccionar las verduras que llegan, cada mañana, de las huertas de Casatelgandolfo.
También Carmela trabaja en la cocina y su especialidad son los postres (strudel, tartas, tiramisú de fruta), que son exquisistos pero ligeros. Carmela también se encarga de la habitación del Pontífice y de su armario. Cristina, en cambio, se ocupa de la capilla del apartamento papal. Pero, de vez en cuando, también lleva a cabo trabajos de secretaría. A Rossella, que llegó recientemente a la casa del Papa, en sustitución de Emanuela Camagni, muerta trágicamente en noviembre de 2010 en un accidente de tráfico, se ha encomendado el cuidado de los apartamentos de los dos secretarios. Además se encarga del almacén de obsequios de género alimenticio y de su redistribución, ya que Ratzinger y sus “familiares” no pueden consumir todos los presentes recibidos.

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viernes, junio 01, 2012

Increíble: BBC desmitifica la Inquisición



De la BBC a España con cariño:

http://vodpod.com/watch/3650294-el-mito-de-la-inquisicion-espaola-1-de-3?u=desideriusbt&c=desideriusbt

http://vodpod.com/watch/3647559-el-mito-de-la-inquisicin-espaola-2-de-3

http://vodpod.com/watch/3647569-el-mito-de-la-inquisicin-espaola-3-de-3


sábado, mayo 26, 2012

Guttmacher vs. Koch et al.

PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA: 25 de mayo, 2012

INFORMACIÓN DE CONTACTO:
Paula Aracena, PhD – paracena@ucsc.cl
Tel: 56-99-5507905

KOCH Y COLEGAS REFUTAN AL INSTITUTO GUTTMACHER Y REAFIRMAN NULO IMPACTO DE RESTRICCION LEGAL DEL ABORTO SOBRE MORTALIDAD MATERNA EN CHILE

Chile, Santiago, 25/05/2012. El 23 de mayo, el Instituto Guttmacher publicó un comentario de asesoramiento (http://www.guttmacher.org/media/resources/2012/05/24/Guttmacher-Advisory.2012.05.24_SP.pdf) que intenta desacreditar algunas de las conclusiones del estudio recientemente publicado en PLoS ONE por Koch et al. que evaluó los factores responsables de la reducción de la mortalidad materna en Chile (http://dx.plos.org/10.1371/journal.pone.0036613). Frente a las críticas del Instituto Guttmacher, los autores elaboraron un documento de refutación punto por punto (http://es.scribd.com/doc/94867032), afirmando que el Instituto está difundiendo información errónea y engañosa, para desestimar los importantes hallazgos revelados en su artículo.

El Dr. Elard Koch, autor principal del artículo e investigador de la Universidad de Chile y la Universidad Católica de la Santísima Concepción, declara que “la única conclusión impugnada por el Instituto Guttmacher parece estar relacionada con el efecto nulo que encontramos de la prohibición del aborto sobre la tendencia de mortalidad materna en Chile, según ellos, debido a que este país ya contaba con restricciones del aborto antes de 1989”. Sin embargo, Koch observa que esta crítica está basada en errores de información por parte del organismo, acerca de cuán restrictiva fue la ley de aborto Chilena antes y después de 1989. Pero, incluso, afirma el investigador, si la argumentación del Instituto Guttmacher aseverando que “La ley de aborto de Chile anterior a 1989 ya era altamente restrictiva” fuese correcta, esto de ningún modo invalidaría el hecho que las leyes restrictivas de aborto tuvieron un efecto nulo sobre las tendencias de mortalidad materna en Chile. “De hecho, la razón de mortalidad materna disminuyó continuamente durante los últimos cincuenta años, principalmente debido al incremento de la educación de la mujer y los servicios de salud materna, sin importar la extensión de las restricciones del aborto en el país”, dijó Koch.

Más aún, Koch indicó que el Instituto Guttmacher no presentó ninguna evidencia real que apoye la existencia de alguna falla metodológica en el controversial artículo. De hecho, Chile posee un registro robusto y confiable de datos vitales y socioeconómicos, siendo el Instituto Nacional de Estadísticas chileno reconocido como un referente en Latinoamérica por la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. Además, Koch explica, “el nuestro es el primer análisis en profundidad de series de tiempo paralelas de muertes maternas y sus determinantes con un número suficiente de puntos en el tiempo, a nivel de un país completo y durante cincuenta años continuos.”

Los argumentos del Instituto Guttmacher están principalmente basados sobre la idea que su propia metodología, utilizando encuestas de opinión como principal fuente de datos, puede estimar en forma precisa el número de abortos inducidos en países con leyes restrictivas de aborto. No obstante, Koch et al. señalan que las encuestas de opinión pueden conducir a sub- o sobreestimaciones y que, debido a su naturaleza subjetiva, pueden estar extremadamente sesgadas. “Un escenario completamente distinto se observa cuando se calcula el número de abortos inducidos sobre la base de estadísticas vitales reales, métodos epidemiológicos válidos y probabilidades reproductivas biológicas bien conocidas”, dijo Koch.

Koch y sus colegas exploraron exhaustivamente las discrepancias entre estas dos metodologías cuando se estima el número de abortos inducidos en varios países de Latinoamérica. Los hallazgos han sido publicados recientemente como un artículo revisado por pares, el pasado 18 de mayo (http://www.nietoeditores.com.mx/ginecologia-y-obstetricia-de-mexico/5/4883-sobrestimacion-del-aborto-inducido-en-colombia-y-otros-paises-latinoamericanos.html), sólo unos pocos días después de la publicación del controversial artículo en PLoS ONE.

Koch indica, “No es sorprendente que encontráramos que la metodología desarrollada por los científicos del Instituto Guttmacher parece sobreestimar groseramente el número posible de abortos inducidos en países en desarrollo.” Por ejemplo, el número posible de abortos estimado por Koch et al. en Colombia indica que el Instituto Guttmacher habría sobrestimado dicho número en la región más de 18 veces: 21.978 versus 400.400. “En otras palabras, los números estimados a través de la metodología desarrollada por el Instituto Guttmacher están más allá de lo empíricamente posible”, dice el investigador.

En su documento de refutación punto por punto a las críticas del instituto norteamericano, Koch y sus colegas concluyen que “es necesario remarcar que, debido a que la ley restrictiva de aborto en Chile no está relacionada con la mortalidad materna y que este país alcanzó una de las tasas más bajas de muertes maternas y por aborto del mundo (en el presente, 16,9 y 0,39 por cada 100.000 nacidos vivos, respectivamente) sin legalizar el aborto, el experimento natural chileno de cincuenta años provee una fuerte evidencia, por primera vez, que una ley liberal de aborto es innecesaria para mejorar la salud materna: esto es materia de hecho científico en nuestro estudio.”

Acceda al documento de refutación completo en
Version español en http://es.scribd.com/doc/94867032
English version http://es.scribd.com/doc/94847841

viernes, abril 27, 2012

Agustín Squella, crítico y amigo

Cartas Viernes 27 de Abril de 2012
Progresismo y decadencia


Señor Director:


Siempre me lo paso bien leyendo a Agustín Squella, porque proyecto sobre sus textos el agradable recuerdo de nuestras conversaciones en torno a un café -menos frecuentes de lo que querría- o de los debates en esos congresos que, desde hace tantos años, él organiza con encomiable apertura de espíritu. Otros lectores católicos, que no tienen la suerte que tengo yo, perciben solamente el lado hostil de sus opiniones: la caricatura, la ironía, la interpretación sesgada de la historia.

Es una caricatura sostener, como él hace, que quienes se negaron a tramitar un proyecto de ley para introducir el aborto o la eutanasia legal, o rechazaron la ley de divorcio, se limitaron a pronunciar un par de palabras mágicas: "vida" y "familia". Estos temas se han debatido y se seguirán analizando en múltiples sedes, con casi infinitos argumentos cuya complejidad llena volúmenes completos; pero la función del Congreso es otra, política: debatir hasta arribar a una conclusión. Si la mayoría ya ha estudiado lo suficiente como para convencerse de que no es una buena idea legislar, debe rechazar la idea de legislar. Estoy seguro de que ningún ciudadano estará dispuesto a sostener que existe obligación de tramitar cualquier proyecto de ley que algún parlamentario proponga, a sabiendas de que la mayoría no quiere legislar en ese sentido, como si no hubiera más ámbitos para el debate republicano. ¿O acaso al profesor Squella, que enseña Derecho, le parece superfluo el trámite de votar la idea de legislar, o que el voto afirmativo es el único democráticamente legítimo?

En cambio, concuerdo con Agustín Squella en que las injusticias deben condenarse por igual donde sea que se cometan: en Cuba o en Chile, en la ex RDA o en la actual China, en Estados Unidos o en Rusia. Curiosamente, esta tesis nuestra presupone la permanencia de unos criterios de justicia transculturales -universales e inmutables- que mi colega pareció negar en su primera columna.

Por otra parte, me sorprende su ingenuidad cuando piensa que tenemos hoy el mismo nivel de inmoralidad pública y privada que antes, solamente que más visible y mejor fiscalizada por las instituciones del sistema. Es la actitud de quienes, como afirmaba el recordado historiador Gonzalo Vial, "silban en la oscuridad" y no quieren ver la crisis que nos atenaza: ¿la drogadicción era igual en 1925 que en 2012? ¿Y el embarazo adolescente, el alcoholismo, la violencia, el crimen organizado? Es verdad que en otros aspectos tenemos una sociedad mejor, como intenté argumentar precisamente en mi carta pasada. El fermento de la doctrina cristiana ha seguido dando buenos frutos y los progresistas no han tenido éxito en destruirlo todo: solamente la familia y la vida en sus inicios, especialmente de niños Down y otros enfermos, en casi todo el mundo desarrollado.

En fin, comparto la idea de que la malicia y la debilidad se distribuyen equilibradamente entre liberales y conservadores (¡qué etiquetas más gastadas!). Gracias a Dios, sucede lo mismo con la nobleza, que mi amigo manifiesta cuando nos ofrece su crítica sincera y nos ayuda a proseguir el diálogo racional. 

 

CRISTÓBAL ORREGO SÁNCHEZ
Profesor de Filosofía del Derecho Pontificia Universidad Católica de Chile

domingo, abril 22, 2012

Una respuesta a Agustín Squella

La decadencia el progresismo

Mi colega y amigo Agustín Squella nos ha dado una lección en el género de la diatriba con su columna “Conservadores a la defensiva” (El Mercurio, viernes 13 de abril). Nos ha echado el sermón antes: los “conservadores” se han opuesto a todos los cambios liberales desde el siglo XIX —desde la ley de matrimonio civil hasta el “matrimonio” entre homosexuales, pasando por el voto femenino—; han sido derrotados siempre; han pronosticado unas “tinieblas morales” que jamás han sido, y, en fin, sus descendientes se avergüenzan de haberse resistido, pero no aprenden la lección: aceptar el aborto, la eutanasia, la adopción de niños por homosexuales . . .

Su relato es parcial y sesgado. Los “progresistas” pujaron por otros “progresos” que fracasaron, como el mejoramiento de las razas y el establecimiento de los regímenes inspirados en el “socialismo científico”. Está históricamente comprobado que las ideologías totalitarias nacieron de la matriz progresista: del marxismo, que hoy renace de sus cenizas con el mismo odio, y del racismo científico, eugenésico, que propugnaba el aborto y la eutanasia de los inferiores, ya en Estados Unidos antes de dar el salto a Alemania. Según los esquemas mentales del profesor Squella, los cristianos no debieran haber resistido.

Es el truco más fácil del progresismo: hacer creer que “todo va para allá y no hay nada que hacer al respecto”. Esa sensación de determinismo histórico, que tanto paraliza, ha sido desmentida cien veces por la historia. Hombres singulares, decididos, han cambiado el curso de los acontecimientos. Así cayeron los muros del totalitarismo. Así fueron derrotados los anticlericales que persiguieron a los católicos en España y México, con sus “progresistas” despojos de bienes, quemas de iglesias y martirios en serie. Así se fue implantando una parte espectacular de la doctrina social cristiana, contra el viento del socialismo y la marea del liberalismo. Basta pensar que el principio de subsidiariedad es un pilar de muchas constituciones y que las leyes de la economía y el trabajo responden más a esa inspiración cristiana que a las utopías progresistas de antaño. Así fue como, en casi todos los temas, los cristianos fueron protagonistas de los tiempos nuevos y les dieron su impronta humana.

No obstante, tiene razón Agustín Squella en que los católicos hemos sido derrotados en algunos de los temas que menciona. No fue así, por cierto, en el caso del voto femenino, al que se opusieron los anticlericales como él por obvias razones estratégicas. La derrota no equivale, sin embargo, a no llevar razón. Yo sigo pensando, como el Padre Hurtado, que la ley de matrimonio civil fue “uno de los mayores atentados contra la patria”. Curiosamente, fue una imposición totalmente contraria a la libertad, que iba unida a ese ignominioso castigo anticlerical por casarse religiosamente sin contraer matrimonio civil.

Mi estimado colega no advierte, en fin, que las profecías de desgracias morales se han cumplido todas: indiferentismo religioso y relativismo moral entre los mismos católicos (incluso en la U.C., a vista y paciencia de sus pastores); una inmoralidad pública y privada que horrorizaría a cualquier liberal del XIX (¿o acaso Kant aprobaba la sodomía?); disolución de la familia (aumento exponencial de separaciones, 2/3 de niños nacidos fuera del matrimonio, cifras grotescas de promiscuidad adolescente); un consumismo prácticamente sin frenos, también entre familias piadosas . . . Quizás el síntoma más preocupante de la decadencia es que personas decentes y perspicaces opinan que en estos temas no ha pasado nada malo y que lo mejor estaría por venir: entregarles los niños a desequilibrados sexuales y permitir que las mamás maten a sus hijos para gozar de su cuota de “autonomía sexual”.


Cristóbal Orrego Sánchez
Profesor de Filosofía del Derecho
Pontificia Universidad Católica de Chile

miércoles, abril 11, 2012

Arde Troya

El problema de los homosexuales es que han llegado a ser intocables.

El Senador Horvath ha sufrido un incendio intencional de parte de criminales. Si fuera por homosexual, la prensa repudiaría el hecho. Si es por ser un simple senador de derechas, la prensa informa sobre el hecho.

Antes de ayer salió una columna cómica en La Segunda, a la que he respondido con la siguiente carta.

Ataque a homosexuales

Alfredo Joignant (columna de 9 de abril) afirma, para exigir respeto
al estilo de vida gay, que la homosexualidad es "una de las tantas
expresiones de la condición humana, en la que se confunden el amor y
la pasión, el desenfreno y la experiencia sin límites de la libertad".
Su calificación —quizás creyó que era poética— es fantástica desde mi
perspectiva, pero me imagino que habrá caído mal en el Movilh, porque
asocia a los homosexuales activos precisamente con lo que el lobby gay
procura por todos los medios negar: la confusión de amor y pasión, el
desenfreno, el libertinaje (bien definido como libertad sin límites),
la anormalidad en definitiva.

Seamos serios. Si debiéramos respetar las "expresiones de la condición
humana" donde "se confunden el amor y la pasión", tendríamos que
respetar a casi todos los delincuentes pasionales; si hay que respetar
"el desenfreno y la experiencia sin límites de la libertad",
deberíamos respetar también a quienes sienten otras inclinaciones
sexuales irrefrenables, cuya sola mención hace arder la ira de los
activistas gays.

Amigos del Movilh: búsquense otro abogado.


Cristóbal Orrego

viernes, marzo 09, 2012

Noticia increíble, buena

No la explico.

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Daily News

Bishop Aquila Obtains Papal Approval for Changing Order of Sacraments (1927)

'I was very surprised in what the Pope said to me, in terms of how happy he was that the sacraments of initiation have been restored to their proper order of baptism, confirmation then first Eucharist,' said Bishop Aquila, after meeting Pope Benedict on March 8.

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03/09/2012 Comments (13)
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Bishop Samuel Aquila of Fargo said he is delighted to have firsthand papal approval for changing the order by which children in his diocese receive the sacraments.
“I was very surprised in what the Pope said to me, in terms of how happy he was that the sacraments of initiation have been restored to their proper order of baptism, confirmation then first Eucharist,” said Bishop Aquila, after meeting Pope Benedict on March 8.

Bishop Aquila was one of five bishops from North and South Dakota to meet with Pope Benedict XVI at the Vatican as part of their March 5-10 ad limina visit to the Rome.
Over the past seven years, the Diocese of Fargo has changed the typical order of the sacraments of initiation. Instead of confirmation coming third and at an older age, it is now conferred on children at a younger age and prior to first Communion.

Bishop Aquila said he made the changes because “it really puts the emphasis on the Eucharist as being what completes the sacraments of initiation” and on confirmation as “sealing and completing baptism.”
When the sacraments are conferred in this order, he said, it becomes more obvious that “both baptism and confirmation lead to the Eucharist.” This sacramental assistance helps Catholics live “that intimate relationship of being the beloved sons and daughters of the Father in our daily lives,” he added.

The Bishop of Fargo said the changes have also distanced the sacrament of confirmation from “some false theologies that see it as being a sacrament of maturity or as a sacrament for ‘me choosing God.’”
Instead, young people in Fargo now have “the fullness of the Spirit and the completion of the gifts of the Spirit” to assist them in “living their lives within the world,” especially “in the trials they face in junior high and high school.”
Bishop Aquila explained his theological thinking to Pope Benedict during their meeting.
In response, he said, the Pope asked if he had “begun to speak to other bishops about this.” He told the Holy Father that he had and that “certainly bishops within the Dakotas are now really looking towards the implementation in the restoration in the ordering of the sacraments.”


Read more: http://www.ncregister.com/daily-news/bishop-aquila-obtains-papal-approval-for-changing-order-of-sacraments/#ixzz1ofN4wipm

martes, diciembre 27, 2011

Un Papa que mira a la verdad sin temores

Benedicto XVI a la Curia romana con ocasión de las felicitaciones navideñas

Un modo nuevo de ser cristiano


El jueves 22 de diciembre, por la mañana, en la sala Clementina del palacio apostólico, se celebró el tradicional encuentro en el que el Colegio cardenalicio, los responsables de la Curia romana y del Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano felicitan al Papa por la Navidad. Durante el encuentro Benedicto XVI pronunció el siguiente discurso.

Señores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y en el presbiterado, queridos hermanos y hermanas:
Vivimos hoy en un momento especialmente intenso. La santa Navidad está ya muy cerca y lleva a la gran familia de la Curia romana a reunirse para este hermoso intercambio de felicitaciones, que conllevan el deseo recíproco de vivir con alegría y auténtico fruto espiritual la fiesta de Dios que se hizo carne y puso su morada entre nosotros (cf. Jn 1, 14). Esta es para mí una ocasión no sólo para expresar mi felicitación personal, sino también para manifestar a cada uno de vosotros mi agradecimiento y el de la Iglesia por vuestro generoso servicio; os ruego que lo transmitáis también a todos los colaboradores de nuestra gran familia. Doy las gracias de modo particular al cardenal decano, Angelo Sodano, que se ha hecho portavoz de los sentimientos de los presentes y de los que trabajan en las diferentes oficinas de la Curia, del Governatorato, incluidos los que desempeñan su ministerio en las representaciones pontificias repartidas por todo el mundo. Todos estamos comprometidos en que el anuncio que los ángeles proclamaron en la noche de Belén, "Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad" (Lc 2, 14), resuene en toda la tierra para llevar gozo y esperanza.
En este final del año, Europa se encuentra en una crisis económica y financiera que, en última instancia, se funda sobre la crisis ética que amenaza al viejo continente. Aunque no están en discusión algunos valores como la solidaridad, el compromiso por los demás, la responsabilidad por los pobres y los que sufren, falta con frecuencia, sin embargo, la fuerza que los motive, capaz de inducir a las personas y a los grandes grupos sociales a renuncias y sacrificios. El conocimiento y la voluntad no siguen siempre la misma pauta. La voluntad que defiende el interés personal oscurece el conocimiento, y el conocimiento debilitado no es capaz de fortalecer la voluntad. Por eso, de esta crisis surgen preguntas muy fundamentales: ¿Dónde está la luz que pueda iluminar nuestro conocimiento, no sólo con ideas generales, sino con imperativos concretos? ¿Dónde está la fuerza que lleva hacia lo alto nuestra voluntad? Estas son preguntas a las que debe responder nuestro anuncio del Evangelio, la nueva evangelización, para que el mensaje llegue a ser acontecimiento, para que el anuncio se convierta en vida.
En efecto, el gran tema de este año, como también de los siguientes, es cómo anunciar el Evangelio. ¿De qué manera la fe, en cuanto fuerza viva y vital, puede llegar a ser hoy realidad? Todos los acontecimientos eclesiales del año que está por concluir han estado relacionados, en definitiva, con este tema. Se han realizado viajes a Croacia, a España, para la Jornada mundial de la juventud, a mi patria, Alemania, y finalmente a África, Benín, para la entrega del Documento postsinodal sobre justicia, paz y reconciliación; un documento del que ha de nacer una realidad concreta en las diversas Iglesias particulares. Han sido inolvidables también los viajes a Venecia, a San Marino, a Ancona, para el Congreso eucarístico, y a Calabria.
Y ha tenido lugar, en fin, la importante jornada del encuentro entre las religiones y entre las personas en búsqueda de verdad y de paz en Asís; una jornada concebida como un nuevo impulso en la peregrinación hacia la verdad y la paz. La institución del Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización nos remite anticipadamente al Sínodo que sobre el mismo tema tendrá lugar el próximo año. También tiene que ver con ello el Año de la fe, en recuerdo del comienzo del Concilio, hace cincuenta años. Cada uno de estos acontecimientos ha tenido su propio matiz. En Alemania, el país de origen de la Reforma, la cuestión ecuménica, con todas sus dificultades y esperanzas, ha tenido naturalmente una importancia particular. Indisolublemente unida a esto, hay siempre en el centro de las discusiones una pregunta: ¿Qué es una reforma de la Iglesia? ¿Cómo sucede? ¿Cuáles son sus caminos y sus objetivos? No sólo los fieles creyentes, sino también otros ajenos, observan con preocupación cómo los que van regularmente a la iglesia son cada vez más ancianos y su número disminuye continuamente; cómo hay un estancamiento de las vocaciones al sacerdocio; cómo crecen el escepticismo y la incredulidad. ¿Qué debemos hacer entonces? Hay una infinidad de discusiones sobre lo que se debe hacer para invertir la tendencia. Ciertamente, es necesario hacer muchas cosas. Pero el hacer, por sí solo, no resuelve el problema. El núcleo de la crisis de la Iglesia en Europa es la crisis de fe. Si no encontramos una respuesta para ella, si la fe no adquiere nueva vitalidad, con una convicción profunda y una fuerza real gracias al encuentro con Jesucristo, todas las demás reformas serán ineficaces.
En este sentido, el encuentro en África con la gozosa pasión por la fe ha sido de gran aliento. Allí no se percibía ninguna señal del cansancio de la fe, tan difundido entre nosotros, ningún tedio de ser cristianos, como se percibe cada vez más en nosotros. Con tantos problemas, sufrimientos y penas como hay ciertamente en África, siempre se experimentaba sin embargo la alegría de ser cristianos, de estar sostenidos por la felicidad interior de conocer a Cristo y de pertenecer a su Iglesia. De esta alegría nacen también las energías para servir a Cristo en las situaciones agobiantes de sufrimiento humano, para ponerse a su disposición, sin replegarse en el propio bienestar. Encontrar esta fe dispuesta al sacrificio, y precisamente alegre en ello, es una gran medicina contra el cansancio de ser cristianos que experimentamos en Europa. La magnífica experiencia de la Jornada mundial de la juventud, en Madrid, ha sido también una medicina contra el cansancio de creer. Ha sido una nueva evangelización vivida. Cada vez con más claridad se perfila en las Jornadas mundiales de la juventud un modo nuevo, rejuvenecido, de ser cristiano, que quisiera intentar caracterizar en cinco puntos.
1. Primero, hay una nueva experiencia de la catolicidad, de la universalidad de la Iglesia. Esto es lo que ha impresionado de inmediato a los jóvenes y a todos los presentes: venimos de todos los continentes y, aunque nunca nos hemos visto antes, nos conocemos. Hablamos lenguas diversas y tenemos diferentes hábitos de vida, diferentes formas culturales y, sin embargo, nos encontramos de inmediato unidos, juntos como una gran familia. Se relativiza la separación y la diversidad exterior. Todos quedamos tocados por el único Señor Jesucristo, en el cual se nos ha manifestado el verdadero ser del hombre y, a la vez, el rostro mismo de Dios.
Nuestras oraciones son las mismas. En virtud del encuentro interior con Jesucristo, hemos recibido en nuestro interior la misma formación de la razón, de la voluntad y del corazón. Y, en fin, la liturgia común constituye una especie de patria del corazón y nos une en una gran familia. El hecho de que todos los seres humanos sean hermanos y hermanas no es sólo una idea, sino que aquí se convierte en una experiencia real y común que produce alegría. Y, así, hemos comprendido también de manera muy concreta que, no obstante todas las fatigas y la oscuridad, es hermoso pertenecer a la Iglesia universal, a la Iglesia católica, que el Señor nos ha dado.
2. De aquí nace después un modo nuevo de vivir el ser hombres, el ser cristianos. Una de las experiencias más importantes de aquellos días fue para mí el encuentro con los voluntarios de la Jornada mundial de la juventud: eran alrededor de 20.000 jóvenes que, sin excepción, habían puesto a disposición semanas o meses de su vida para colaborar en los preparativos técnicos, organizativos y de contenido de la JMJ, y que precisamente así habían hecho posible el desarrollo ordenado de todo el conjunto. Al dar su tiempo, el hombre da siempre una parte de su propia vida. Al final, estos jóvenes estaban visible y "tangiblemente" llenos de una gran sensación de felicidad: su tiempo que habían entregado tenía un sentido; precisamente en el dar su tiempo y su fuerza laboral habían encontrado el tiempo, la vida. Y entonces, algo fundamental se me ha hecho evidente: estos jóvenes habían ofrecido en la fe un trozo de vida no porque había sido mandado o porque con ello se ganaba el cielo; ni siquiera porque así se evita el peligro del infierno. No lo habían hecho porque querían ser perfectos. No miraban atrás, a sí mismos. Me vino a la mente la imagen de la mujer de Lot que, mirando hacia atrás, se convirtió en una estatua de sal. ¡Cuántas veces la vida de los cristianos se caracteriza por mirar sobre todo a sí mismos! Hacen el bien, por decirlo así, para sí mismos. Y qué grande es la tentación de todos los hombres de preocuparse sobre todo de sí mismos, de mirar hacia atrás a sí mismos, convirtiéndose así interiormente en algo vacío, en "estatuas de sal". Aquí, en cambio, no se trataba de perfeccionarse a sí mismos o de querer tener la propia vida para sí mismos. Estos jóvenes han hecho el bien -aun cuando ese hacer haya sido costoso, aunque haya supuesto sacrificios- simplemente porque hacer el bien es algo hermoso, es hermoso ser para los demás. Sólo se necesita atreverse a dar el salto. Todo eso ha estado precedido por el encuentro con Jesucristo, un encuentro que enciende en nosotros el amor a Dios y a los demás, y nos libera de la búsqueda de nuestro propio "yo". Una oración atribuida a san Francisco Javier dice: "Hago el bien no porque a cambio entraré en el cielo y ni siquiera porque, de lo contrario, me podrías enviar al infierno. Lo hago porque tú eres tú, mi Rey y mi Señor". También en África encontré esta misma actitud, por ejemplo en las religiosas de Madre Teresa que cuidan de los niños abandonados, enfermos, pobres y que sufren, sin preguntarse por sí mismas y, precisamente así, se hacen interiormente ricas y libres. Esta es la actitud propiamente cristiana. También fue inolvidable para mí el encuentro con los jóvenes discapacitados en la fundación San José, de Madrid, donde encontré de nuevo la misma generosidad de ponerse a disposición de los demás; una generosidad en el darse que, en definitiva, nace del encuentro con Cristo que se entregó a sí mismo por nosotros.
3. Un tercer elemento, que de manera cada vez más natural y central forma parte de las Jornadas mundiales de la juventud, y de la espiritualidad que proviene de ellas, es la adoración. Fue inolvidable para mí, durante mi viaje al Reino Unido, el momento, en Hyde Park, en que decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes, respondieron con un intenso silencio a la presencia del Señor en el Santísimo Sacramento, adorándolo. Lo mismo sucedió, de modo más reducido, en Zagreb, y de nuevo en Madrid, tras el temporal que amenazaba con estropear todo el encuentro nocturno, al no funcionar los micrófonos. Dios es omnipresente, sí. Pero la presencia corpórea de Cristo resucitado es otra cosa, algo nuevo. El Resucitado viene en medio de nosotros. Y entonces no podemos sino decir con el apóstol santo Tomás: "Señor mío y Dios mío". La adoración es ante todo un acto de fe: el acto de fe como tal. Dios no es una hipótesis cualquiera, posible o imposible, sobre el origen del universo. Él está allí. Y si él está presente, yo me inclino ante él. Entonces, razón, voluntad y corazón se abren hacia él, a partir de él. En Cristo resucitado está presente el Dios que se hizo hombre, que sufrió por nosotros porque nos ama. Entramos en esta certeza del amor corpóreo de Dios por nosotros, y lo hacemos amando con él. Esto es adoración, y esto marcará después mi vida. Sólo así puedo celebrar también la Eucaristía de modo adecuado y recibir rectamente el Cuerpo del Señor.
4. Otro elemento importante de las Jornadas mundiales de la juventud es la presencia del sacramento de la Penitencia que, de modo cada vez más natural, forma parte del conjunto. Con eso reconocemos que tenemos continuamente necesidad de perdón y que perdón significa responsabilidad. Existe en el hombre, proveniente del Creador, la disponibilidad a amar y la capacidad de responder a Dios en la fe. Pero, proveniente de la historia pecaminosa del hombre (la doctrina de la Iglesia habla del pecado original), existe también la tendencia contraria al amor: la tendencia al egoísmo, a encerrarse en sí mismo, más aún, al mal. Mi alma se mancha una y otra vez por esta fuerza de gravedad que hay en mí, que me atrae hacia abajo. Por eso necesitamos la humildad que siempre pide de nuevo perdón a Dios; que se deja purificar y que despierta en nosotros la fuerza contraria, la fuerza positiva del Creador, que nos atrae hacia lo alto.
5. Finalmente, como última característica que no hay que descuidar en la espiritualidad de las Jornadas mundiales de la juventud, quisiera mencionar la alegría. ¿De dónde viene? ¿Cómo se explica? Seguramente hay muchos factores que intervienen a la vez. Pero, según mi parecer, lo decisivo es la certeza que proviene de la fe: yo soy amado. Tengo un cometido en la historia. Soy aceptado, soy querido. Josef Pieper, en su libro sobre el amor, ha mostrado que el hombre sólo puede aceptarse a sí mismo si es aceptado por algún otro. Tiene necesidad de que haya otro que le diga, y no sólo de palabra: "Es bueno que tú existas". Sólo a partir de un "tú", el "yo" puede encontrarse a sí mismo. Sólo si es aceptado, el "yo" puede aceptarse a sí mismo. Quien no es amado ni siquiera puede amarse a sí mismo. Este ser acogido proviene sobre todo de otra persona. Pero toda acogida humana es frágil. A fin de cuentas, tenemos necesidad de una acogida incondicional. Sólo si Dios me acoge, y estoy seguro de ello, sabré definitivamente: "Es bueno que yo exista". Es bueno ser una persona humana. Allí donde falta la percepción del hombre de ser acogido por parte de Dios, de ser amado por él, la pregunta sobre si es verdaderamente bueno existir como persona humana, ya no encuentra respuesta alguna. La duda acerca de la existencia humana se hace cada vez más insuperable. Cuando llega a ser dominante la duda sobre Dios, surge inevitablemente la duda sobre el mismo ser hombres. Hoy vemos cómo esta duda se difunde. Lo vemos en la falta de alegría, en la tristeza interior que se puede leer en tantos rostros humanos. Sólo la fe me da la certeza: "Es bueno que yo exista". Es bueno existir como persona humana, incluso en tiempos difíciles. La fe alegra desde dentro. Esta es una de las experiencias maravillosas de las Jornadas mundiales de la juventud.
Nos llevaría muy lejos hablar ahora también del encuentro de Asís de manera detallada, como merecería la importancia del acontecimiento. Agradezcamos sencillamente a Dios porque nosotros -representantes de las religiones del mundo y también representantes del pensamiento en búsqueda de la verdad- pudimos encontrarnos aquel día en un clima de amistad y de respeto recíproco, en el amor por la verdad y en la responsabilidad común por la paz. Podemos esperar que de este encuentro haya nacido una nueva disponibilidad para servir a la paz, la reconciliación y la justicia.
Por último, quisiera agradeceros de corazón a todos el apoyo para llevar adelante la misión que el Señor nos ha confiado como testigos de su verdad, y os deseo a todos la alegría que Dios, en la encarnación de su Hijo, nos ha querido dar. ¡Feliz Navidad a todos vosotros! Gracias.

(©L'Osservatore Romano - 25 de diciembre de 2011)

miércoles, diciembre 21, 2011

Havel ha muerto, viva Havel

Carta en La Tercera 21-XII-2011

Han cambiado la redacción, por lo que a los puristas les copio abajo la versión mía: yo prefiero mi ortografía a la de ellos.



Muerte de Václav Havel


Señor director:

"El autor de esta columna falleció el domingo" es la nota que acompaña las palabras de Václav Havel sobre El intelectual y la política, que La Tercera ha tenido el acierto de publicar.

La muerte de quien luchó toda su vida por la verdad y la libertad contra esa tiranía mentirosa y sangrienta que todavía reina en algunos lugares del mundo, nos interpela a quienes vemos con dolor que las ideologías se apoderan de algunos sectores de nuestro país.

Por una parte, el pragmatismo barato de trabajar para el corto plazo, para la encuesta y la televisión; por otra, el fanatismo iluminado de algunos que sin más representación que la de unos pocos miles de ciudadanos, se creen la voz de la justicia y del 90% de la población, supuestamente no representada por el Congreso y el Presidente.

Se entiende que el llamado de Havel debería tener un eco de ultratumba en esos intelectuales que, contando además con dotes políticas, sepan liderar a las masas, no rendirse ante sus caprichos, introducir la razón y la mesura, y no sucumbir ante la ideología y el fanatismo..

Cristóbal Orrego Sánchez


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Original:

Havel

"El autor de esta columna falleció el domingo" es la nota que acompaña las palabras de Václav Havel sobre el intelectual y la política, que La Tercera ha tenido el acierto de publicar. La muerte de quien luchó toda su vida por la verdad y la libertad, contra esa tiranía mentirosa y sangrienta que todavía reina en algunos lugares del mundo, nos interpela a quienes vemos con dolor que las ideologías se apoderan de algunos sectores de nuestro país. Por una parte, el pragmatismo barato de trabajar para el corto plazo, para la encuesta y la televisión; por otra, el fanatismo iluminado de algunos que, sin más representación que la de unos pocos miles de ciudadanos, se creen la voz de la justicia y del 90% de la población, supuestamente no representada por el Congreso y el Presidente. Se entiende, entonces, que el llamado de Havel debería tener un eco de ultratumba en esos intelectuales que, contando además con dotes políticas, sepan liderar a las masas y no rendirse ante sus caprichos; introducir la razón y la mesura, y no sucumbir ante la ideología y el fanatismo.


Cristóbal Orrego Sánchez

jueves, diciembre 01, 2011

La columna de la discordia

La cuestión no es si estamos o no de acuerdo con esta opinión contingente de Gonzalo Rojas, sino si dicen la verdad los que le atribuyen cosas horribles.

Leed y encontrad la frase que lo incrimine. Yo no la encuentro.


Gonzalo Rojas Miércoles 23 de Noviembre de 2011 Krassnoff, lecciones de nuestro pasado reciente

Gonzalo-Rojas2.jpgEl caso Krassnoff vuelve a recordar la importancia de la historia reciente de Chile. Sépanlo, jóvenes: no podrán liberarse de las lecciones de nuestro pasado reciente. Recuérdenlo, adultos: fuimos los protagonistas y no podremos esquivar las consecuencias de nuestros actos.
Unos, vimos venir la marea revolucionaria; otros, por propia voluntad y convencidos de su legitimidad, la impulsaron.
¿Sabían éstos que iban a encontrar una fuerte oposición en gran parte de la sociedad chilena? Sí, pero no les importaba, porque su convicción ideológica era más fuerte que la realidad. Era el sí o sí de la enajenación revolucionaria.
¿Eran conscientes de que cuando quisieran imponer sus posturas violando toda la institucionalidad democrática iba a haber Fuerzas Armadas que se iban a resistir invocando el bien de Chile? Por supuesto: la resistencia de los blancos en Rusia, la de los nacionales en España, la de los coreanos y de los vietnamitas del sur, eran suficientes ejemplos de cómo los pueblos libres les piden a sus Fuerzas Armadas que los defiendan de la agresión totalitaria.
¿Comprendían que si perdían el primer combate tendrían que pasar a la clandestinidad y que en esa condición serían perseguidos sin tregua? Por supuesto, y estaban perfectamente preparados para esa circunstancia, sabiendo que por cada golpe terrorista recibirían un golpe represivo.
¿Conocían las técnicas para sobrevivir y golpear durante un período de férrea persecución? Así era, y eso posibilitó que mientras tenían numerosas bajas en su guerra subversiva, pudieran también asestar terribles golpes que costaron muchas vidas de civiles y uniformados.
¿Ignoraban la preparación de las Fuerzas Armadas para resistir a sus embates? De ninguna manera; sabían que en todo el continente eran miles los oficiales que rechazaban el marxismo y la guerrilla, y que se habían preparado para enfrentar esa amenaza. Quienes hoy son llamados "víctimas" conocían de sobra a su enemigo, al que querían victimizar. Y, por cierto, estaban dispuestos a morir matando.
¿Estaban seguros de poder ganar el combate que ya desde Chillán en 1967 habían planteado en términos de lucha armada? No, pero su voluntarismo era más fuerte que toda racionalidad. Tenían varios miles de hombres en armas -entre el PC, el PS, el MAPU y el MIR, casi 10 mil-, pero sólo los comunistas entendían que la correlación de fuerzas los llevaría a la derrota. De ahí su "No a la guerra civil", o sea, no todavía, porque no podemos ganarla aún.
Pero -sin duda se plantea el lector- éstas eran posturas sólo defendidas e impulsadas por esos grupúsculos de paramilitares que llevaron el proceso a sus extremos, mientras que los civiles militantes de los partidos de izquierda eran buenas gentes que sólo promovían un idealismo socialista democrático.
No. Todos estaban en la misma.
Unos desde dentro del aparato del Estado, intentando instrumentalizarlo para convertirlo en todopoderoso; otros, desde fuera, pero protegidos por él hasta que la Ley de Control de Armas los comenzó a arrinconar; y algunos, entrando y saliendo del Estado: en Investigaciones, y en el GAP, y en Indap, y en la Cora...
El caso Krassnoff le hace bien a Chile; impide que se imponga esa verdad orwelliana que incluso ya parece haberse instalado en La Moneda después de 20 años, sin que haya un mínimo de conciencia histórica, ni siquiera en ministros que trabajaron en comisiones legislativas para construir un nuevo país.
¿Hubo injusticias y abusos en Chile desde 1965 en adelante? Que contesten primero, respondiendo por sus propias acciones, quienes impulsaron una revolución a sangre y fuego que terminó abrasándolos.