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martes, julio 24, 2012

¡Sí a la droga en el Congreso!

Hace algunos años casi linchan a un congresista por denunciar, sin poder probar, que algunos consumían droga en el Congreso Nacional. Ahora lo reconoce abiertamente un honorable, para defender que se legalice. De inmediato se nos divide nuestro pobre Chile entre los que quieren que se prohíba totalmente y los libertinos que la quieren toda libre y financiada por el Estado. Que el papá Estado la pague, con moderación, solamente en el caso de los tratamientos rehabilitadores, por cierto: porque se dice que el drogarse es un asunto estrictamente individual, que no puede prohibirse si no daña a terceros, y otras lindezas de esa laya, hasta que se trata de rehabilitar, de sanar, de ser solidarios y compasivos, entonces ya desaparece el liberalismo y quieren socialismo. Es lo de siempre: liberales para gozar; socialistas para pagar las cuentas.

En fin, pero en este caso reconozco que he estado equivocado todos estos años, al creer que los parlamentarios chilenos no debían consumir drogas. Ahora quisiera matizar las cosas.

En realidad, se les debería dar permiso. Cabe suponer que los mejores no la consumirían, y harían mejor su trabajo sin ella, y se fortalecería su voluntad en la tolerancia del mal vecino; y los peores, los más izquierdistas y los más liberales, cabe esperar y rogar al Cielo que sí la consuman, y también mejorarían su abnegada dedicación al bien público. Un izquierdista drogado es, por definición, mejor para la patria que un izquierdista lúcido.

Se me dirá que una sola alma vale la pena el sacrificio de prohibir la marihuana a todos. Respondo que, aunque siempre he reconocido que los hombres corrompidos tienen alma, el bien común está por encima del bien particular, y ellos necesitan de altos vuelos para olvidar sus ideas cuando legislan.

Mi solución es salomónica: mitad y mitad. Que la derecha sana no fume, que los liberales de derecha fumen todo lo que puedan, y que los izquierdistas, a ver si se les pasa el odio, se inyecten heroína a diario, y voten con el piloto automático.  Mientras menos piensen, mejor para la patria.

De todos modos, la ley no hace falta en este caso. Si alguien no sabía que se drogaban, será del 80% de chilenos que no entienden lo que leen.
 

2 comentarios:

  1. Profesor:

    Lejos de argumentos que estimulen el debate leo en sus palabras meros calificativos peyorativos hacia ciertos grupos que -deduzco- piensan distinto que usted.

    Se aprecia también en sus líneas, más allá de la ironía, una especie de "autoridad moral", que se auto-atribuye para opinar sobre lo que deben o no deben hacer en su vida privada sus compatriotas.

    Es curioso (y paradójico), que en sus palabras se aprecie además una suerte de odio o resentimiento muy similar a aquel que usted rechaza por provenir de los legisladores "rojos" del bando contrario.

    Creo sin embargo que a un profesor de Filosofía Política de su elevada condición, tanto académica como moral, le es exigible una mucho mayor altura de miras en la manera de enfrentar los conflictos, sobretodo los políticos, ya que precisamente a eso se dedica, no?

    De otro modo, creo humildemente, su columna termina reduciéndose a la mera opinión de cualquier hijo de vecino, que no hace sino juzgar todo desde el prisma de la dualidad izquierda-derecha; bastante lejos de lo que se espera de una persona que tiene a su cargo la formación de los líderes del mañana, y que, por lo demás, se atribuye a sí misma una superioridad moral para calificar de "corrompidos" y de "sin alma" a sus pares.

    Sus irónicas líneas pecan de soberbia y ligereza en el análisis. Me parece peligroso que un profesor de Filosofía Política desee que en una democracia haya personas que "no piensen", y creo, humildemente, que si esa superficialidad en su análisis se traspasa a sus alumnos, el día de mañana parece que los que menos van a pensar, van a ser, curiosamente, los que no fuman marihuana....

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  2. Paz, ante todo, Axel.

    El 80% de los chilenos no entiende lo que lee.

    Le agradezco todos los insultos que me propina. Revelan que usted es de izquierda. El izquierdista toma con humor el humor de izquierda y con seriedad el que no es de izquierda.

    Yo me río de sus descalificaciones y hago uso de los géneros literarios disponibles. Si quiere filosofía política, lo remito a mis escritos académicos. Esto es, por si no lo ha visto, un blog.

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