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domingo, diciembre 27, 2009

Dignidad e Iglesia

Este domingo solamente puedo ofrecerles una carta, en defensa de la Iglesia, que está siendo atacada con argumentos cada día más babosos.



El Mercurio
Cartas 
Domingo 27 de Diciembre de 2009 
Dignidad e Iglesia



Señor Director:

Don Fernando Zegers Hochschild hace tres preguntas a la jerarquía católica. Pienso que cualquier cristiano puede responderlas, porque son falaces.
Él pregunta, primero, por qué los miles de niños nacidos fuera del matrimonio "son menos dignos" que los que nacen de parejas casadas. Respuesta: Nunca la jerarquía de la Iglesia ha sostenido eso. Ha afirmado exactamente lo contrario: que son igualmente dignos. Por eso mismo, merecían haber nacido bajo la protección del matrimonio.
En seguida, dice que la Iglesia aísla de los sacramentos a los padres de esos niños "y los estigmatiza como seres inmorales". Nuevamente se equivoca. Los padres de esos niños pueden participar en la vida de la Iglesia y en sus sacramentos. Como en el caso de cualquier otra falta, muchas veces tenemos que empezar por el sacramento de la penitencia.
Por último, el doctor Zegers exige que la Iglesia "les explique a los miles de parejas que en Chile se han embarazado mediante gametos donados, con qué autoridad cataloga sus actos de inmorales y a sus hijos como el resultado de una dignidad que está dañada por los actos de sus padres". Respuesta: La Iglesia califica como inmorales ésos y muchos otros actos como parte de su defensa positiva del matrimonio, de la familia y de la dignidad de la persona. Lo hace con una autoridad que los católicos reconocemos como divinamente otorgada por Cristo (Concilio Vaticano II, "Lumen pentium", n. 25). Nadie obliga al doctor Zegers a aceptar esa autoridad, pero, aunque le moleste, sabe que los católicos, incluidos los obispos, tenemos el derecho a expresar libremente lo que pensamos sobre estos asuntos. Es falso, sin embargo, que la Iglesia afirme que la dignidad de los hijos está dañada por el pecado de los padres. Los hijos han sido procreados de una manera contraria a su dignidad, y, por lo tanto, denunciar el pecado en el modo de procrearlos supone afirmar la dignidad de esos niños, y la de sus padres y madres.
Cristóbal Orrego

2 comentarios:

  1. La dignidad de las personas es una cuestión que por no ser entendida en su contenido esencial, nos ha llevado a argumentos como los de Zegers. Personalmente creo que él considera que todos aquellos que piensan distinto que él, son seres cavernarios y detestables. Lo lamento por él, porque es terrible ver la realidad (que todos tenemos la misma dignidad) teñida de juicios errados. Una cosa es ser perito y otra sabio.

    Th. H.

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  2. Que los católicos tengan el derecho de excluir de sus ritos a quienes quieran, o que tengan el derecho a evaluar cualquier comportamiento desde la perspectiva de su sistema de creencias, me parece indiscutible. Argumentar lo contrario es ser falaz.

    Afirmar, en cambio, que la jerarquía de la iglesia nunca ha sostenido que los niños nacidos fuera del matrimonio sean menos dignos que los que nacen de parejas casadas, puede ser una explosión de temeridad alimentada por la pasión o la ignorancia, pero es algo derechamente falso. Con gusto puedo anotar diversas citas que desmienten esta falsedad.

    Es indudable que quienes no hemos sido premiados con el don de la fe católica le debemos respeto a sus feligreses (por eso no podemos aceptar los argumentos falaces). Pero es la práctica de afirmaciones tan inhumanas como las que indico, la que hace que sea bastante difícil simpatizar con ellos.

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