Páginas

martes, agosto 17, 2010

Canal 13

Una carta publicada en El Mercurio. La edición impresa se refiere a Jaime, en lugar de Fernando Castillo Velasco. Fue un lapsus lamentable que cometí yo al enviarla, por lo que pido disculpas.



Cartas 
Martes 17 de Agosto de 2010 
Canal 13

Señor Director:

La sugerencia sobre Canal 13 del ex rector don Fernando Castillo Velasco me parece sensata y para nada anclada en el pasado. Está planteada, además, con una humildad y generosidad que me hacen sentir vergüenza de mi propia manera de opinar sobre temas públicos, tan agresiva tantas veces.
La Iglesia y la Universidad Católica no deben renunciar a un patrimonio estratégico de esa envergadura. Si así obran, por admitir el prejuicio de que solamente cometiendo el mal se puede sostener un buen negocio en el ámbito de la televisión abierta, se harán cómplices de que ese mal se continúe en el futuro. Por el contrario, si siguen la recomendación de don Fernando, si estudian el asunto con más calma y llaman a las personas capaces, verán que es posible promover un negocio rentable de acuerdo con la moral cristiana. Rentable no significa millonario. Significa, eso sí, renunciar a seguir las directrices y a avalar los estilos de quienes no respetan el ideal católico, dentro de Canal 13. Y no se trata de discriminar a nadie por su religión, pues hay católicos que no creen en su ideal, y hay no católicos -como don Francisco- cuya buena voluntad y sentido común han sido siempre un ejemplo para todos.
Solamente les pedimos, a la jerarquía de la Iglesia y a la Universidad, un poco de confianza en la humanidad, y un poco de desconfianza en los seres humanos que han secuestrado el canal católico por tantos años. La misma petición dirigimos a los nuevos dueños controladores, si esta venta aparentemente inoportuna no se revierte: que asuman como católicos empresarios el desafío de levantar de las cenizas un canal católico, sin miedo a despedir a quienes atornillan al revés, y sin demoras para llamar a trabajar a quienes confían en la capacidad de nuestro pueblo de disfrutar y de divertirse con lo que es limpio y hermoso.
CRISTÓBAL ORREGO SÁNCHEZ

5 comentarios:

  1. Profesor

    ¿De qué sirve tener un canal bajo el nombre de la UC, si no es un canal católico?

    Si la propiedad de la UC sólo servirá para no emitir los comerciales del SIDA, lo mismo puede hacer otro dueño que sea católico.

    ResponderEliminar
  2. Mal argumento, Patoace: solamente muestra que hay un problema, pero no cuál sea la solución correcta. Si la Iglesia le entrega una concesión de televisión a un grupo, católico o no, pensando que (a) ese grupo va a hacer un buen negocio, y (b) que solamente mediante programas incompatibles con la moral católica es posible hacer un buen negocio, entonces la Iglesia está colaborando deliberadamente con que se emitan programas inmorales. Y seguirán llevando su nombre. Así que, por cierto, de nada sirve conservar el canal si es inmoral, pero de nada sirve tampoco venderlo para que lo siga siendo, y aun peor. La solución es otra, y muy dolorosa, la misma que requiere la UC: constante purificación, incluyendo el conflicto que significa echar gente, y traer gente nueva, y esto todo el tiempo, con cualquiera que se corrompa.

    Así que me parece que están muy equivocados todos los buenos católicos que piensan que por vender el canal 13 ya la Iglesia puede lavarse las manos. Bueno, quizás sí parece que se lava las manos. Malos recuerdos, ¿no es verdad?

    ResponderEliminar
  3. Desde luego que la solución correcta sería hacer del 13 un canal católico, no le discuto eso, pero parece que el momento de esa pelea pasó hace mucho.

    Si el llamado es a la conversión del canal, nuevamente de acuerdo con Ud., pero conservar el canal como algo simbólico, no me parece una meta relevante.

    ResponderEliminar
  4. Patoace: Nadie ha intentado las soluciones que proponemos. Nunca es tarde. En cambio, la prisa y secreto con que se ha hecho esto no hablan bien de nadie.

    Y no propongo retener el 13 como algo simbólico. Solamente digo que entregarlo para que se siga haciendo el mal, y se haga mayor aún, eso es cooperación con el mal. En cambio, si se piensa que no se va a hacer el mal, y se le quiere dar un cambio para el bien, entonces habría que hacer la purificación que defiendo, y no perder ese patrimonio de la Iglesia.

    Lamento que haya tanto pesimismo, desorientación, creencia de que solamente el mal es rentable. Son todos mitos liberales, que podrían destruirse con un poco de audacia y profesionalismo.

    ResponderEliminar
  5. Lamentablemente esos mitos liberales han sido asumidos, espero que sin cabal consciencia, por aquellos en quienes recae la responsabilidad de decidir sobre la propiedad futura del canal.

    Jorge M.

    ResponderEliminar