domingo, junio 23, 2013

Líder malo, líder bueno y antilíder

Francisco Armanet, experto chileno en liderazgo, ha expuesto en Alborada los resultados de una investigación científica que calza a la perfección con el sentido común. 

En síntesis, hay líderes malos, que van por el camino de la autodestrucción, aunque tienen éxito. Y hay líderes buenos, que van por el camino de la felicidad propia y ajena. 

El líder malo es el narcisista, egoísta y ambicioso. Está lleno de ellos, por todas partes. Arrasan con todo, pero muchas veces les va bien aparentemente. Consiguen las tres malditas pes: poder, plata y prestigio. Y terminan mal, en lo que más importa: su felicidad, su familia.

El líder malo emprende proyectos con personas a su cargo. Todos han de ser líders, al menos como padres de familia. Pero su estudio, con miles de variables, arrojó las 5 características del líder bueno. Las expuso de menos a más importante:

  1. Cumplir las promesas. El valor de la palabra dada a los liderados. No prometer nada que no se recuerde luego cumplir.
  2. Adoptar decisiones prontas: más vale equivocarse que no hacer nada. (Claro que equivocarse 3 de 10 veces, si no, que te cambien de cargo). 
  3. Ser impecables desde el punto de vista de las reglas básicas de la ética. No se refería a no tener defectos de ningún tipo, sino a cosas elementales como no gastar dinero de la empresa en asuntos privados (eg el taxi) o no tener favoritismos basados en simpatías privadas o no ser un fresco con la secretaria y cosas por el estilo.
  4. Saber dirigir un trabajo en equipo: que todos los implicados intervengan, y luego,después de escuchar y deliberar, decidir con firmeza. Se ha de conseguir que todos se comprometan en sacar adelante lo decidido.
  5. Preocuparse genuinamente de cada uno como persona, no solamente como trabajador: su familia, sus hijos, etc. No se trata de una estrategia de liderazgo, sino de un rasgo que ha de ser auténtico amor a las personas.

Dos cualidades adicionales fueron mencionadas. Primera: el líder bueno no trabaja para sí mismo, como el egocéntrico, sino para una finalidad que lo trasciende: su familia, la patria, un proyecto en bien de todos. Segunda: el líder es magnánimo, aspira a hacer grandes cosas por el bien común, no sólo para sí mismo.

Fantástico. Sentido común y sentido cristiano. Sin embargo, todavía pienso que existe otra posibilidad: no ser ni líder malo ni líder bueno, sino simplemente antilíder. Ya veremos si algún día logro explicarlo bien.


1 comentario:

Marcos dijo...

Le sumo unas palabras, a la cuestión de la trascendencia, que pertenecen Ludwig Wittgenstein “El sujeto no pertenece al mundo, sino que es un límite del mundo.” (“Tractatus”, 5.632)