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jueves, noviembre 14, 2019

Proceso constituyente antijurídico e inútil




Los líderes políticos, desconectados de su pueblo, emprenden ahora un proceso constituyente antijurídico e inútil.

La antijuridicidad de cuanto se propone es evidente si se toma en cuenta que todo ha sido arrancado mediante la violencia: gritos, amenazas, protestas ilegales y violentas, saqueos, incendios, heridos y muertos; que se han emprendido acciones no autorizadas por el orden jurídico vigente, como los plebiscitos comunales, para alcanzar el resultado preferido; que unos pocos termocéfalos y desequilibrados mentales se arrogan la representación de un «pueblo» que solo existe en sus febriles imaginaciones; que el Tribunal Constitucional, encargado de cesar en sus cargos a los parlamentarios subversivos, se niega en redondo a analizar la acusación (¡rechaza incluso tramitarla!).

Además, todo será inútil frente al fanatismo de las izquierdas. Cualquier cosa que no sea una Asamblea Constituyente que, además, arroje un «resultado democrático» a su gusto, será una Constitución que, como suelen decir, «no nos representa a todos», esto es, antidemocrática. Más aún: si los que votan no son el 100%, las izquierdas dirán que eso es suficiente, aunque sea un 30%, si el resultado les favorece; pero dirán que nada es legítimo, aunque sea un 90%, si sale algo más como de derecha, menos democrático según su concepción totalitaria de la democracia.

Digamos que son unos frescos. La inmoralidad del izquierdista revolucionario es portentosa: «cara, gano yo; sello, pierdes tú». Solamente le resulta aceptable que se haga su santa voluntad, y al resto le prende el fuego, primero con el odio y luego con las bombas.

Ante esa situación, en la cual la democracia no sirve para nada, nos queda solamente defendernos usando también toda la fuerza legalmente autorizada.

La prioridad ahora es organizar las fuerzas de la defensa patriótica, sin incurrir en los excesos a que se sienten impulsados los chilenos que, hartos de la violencia y de la destrucción del país, traman venganzas y represalias.

Una parte de la defensa, la más legal, será proponer alternativas sensatas de nueva Constitución.

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